Parecía un día normal en la superficie, la verdad es que desde que tenía piernas mi vida era mas sencilla. Hoy nos reuniríamos los viejos amigos para celebrar el cumpleaños de Eric, mi novio. Resultaba difícil ver la fotos de cuando unos pocos años atrás eramos tan inofensivos. Ahora vestíamos de una forma totalmente distinta a la de antes, nos arreglábamos distinto y hasta nuestra forma de ser era distinta.
Me arreglé a las 5, cuando faltaba media hora para que empezara la celebración. Me puse una sudadera y unos báqueros rasgados. llevaba el pelo ligeramente recogido en una coleta alta y me puse las lentillas para no llevar las gafas.
Llegué de las primeras, se podría decir que un poco antes de tiempo, pero es que quería verle. Entré en la majestuosa mansión como si fuera mi segunda casa y le busqué con la mirada, pero no le encontraba. Empezó a llegar más gente : Mikey, Minnie, El pato Lucas y mucha gente más, pero no era capaz de iniciar una conversación con ellos ya que estaba pendiente de si aparecía o no Eric. Cuando pasó un rato más, decidí atravesar el salón principal y subir las escaleras para dirigirme a su aposento. Toqué a la puerta tres veces pero nadie respondió. Decidí abrir.
Y ahí estaba él, con un aspecto demacrado, con las vestiduras echas jirones, al igual que su piel que era de color amarillento. Lo primero que hice al verle fue apartarme de él. Me observaba y se relamía los labios, realmente empezaba a pensar que era un zombie, pero eso era imposible, ¿no? Se levantó y se acercó más a mi, balbuceó palabras que no entendía, intentaba alcanzarme mientras que yo le esquivaba estratégicamente. Pero para mi sorpresa, él me agarró desprevenidamente de mi antebrazo, haciéndome girar para encontrarme con su rostro a unos pocos milímetros del mío, percibí el olor de su aliento, que me dió asco, pero me concentré en sus ojos y me dí cuenta de que su mirada ya no era como la de antes, que ahora me miraba con desprecio, con asco, pero a la vez con ganas de devorarme el cerebro, cuando notaba que me iba a morder, se derrumbó en el suelo, cuando miré detrás suya vi que Minnie le había golpeado con una lampara.
- Ariel, tenemos que salir de aquí, ¡esto está lleno de zombies!- dijo con un tono histérico en la voz, para no estar histérica.
-¿ Y los demás ? ¿Todos son zombies ?- pregunté con ansias de saber todo lo que había ocurrido en apenas unos 5 o 10 minutos.
-Ya te explicaré, ahora, ven, tenemos que escondernos.
Estaba completamente helada, no podía estar pasando esto, todo parecía tan normal hace tan poco y ahora estábamos huyendo de una apocalipsis zombie. Si esto era un sueño, quería despertarme ya.
Le indiqué que nos escondiéramos en la guardilla, pero me dijo que ya estaba plagada de zombies, entonces fuimos a una sala que debería ser el despacho en el que Eric trabajaba diariamente.
- Ven, siéntate aquí y espera un momento, no tardo- se giró y se dirigió hacia la puerta.
-Espera, ¿ No me irás a dejar sola aquí, verdad?
Me observó con cara de pocos amigos.
- No te va a pasar nada, solo espera, que en menos de un minuto vuelvo- dijo intentando convencerme.
- Pero, ¿ Y si te pasa a ti ?- le dije intentado convencerla de que no se fuera, de que se quedara a mi lado.
-Si eso sucede, no te preocupes, estarás aquí con Mikey.
-¿Él esta vivo ? - Pregunté ya un poco más calmada.
-Si.- fue lo único que dijo antes de marcharse y dejarme allí sola.
Escuchaba ruidos que procedían de la planta baja de la casa. Se escuchaban leves balbuceos que me llenaban la cabeza, me estaba volviendo loca pensando en lo que podría pasar, cuando alguien llamó a la puerta. Me levanté y abrí. Esperaba encontrarme a Minnie, pero a quien me encontré fue a Eric frente a la puerta, como esperando. Esta vez no abrió la boca, solo se acercó a mi y me intentó morder. Me lanzó contra el suelo, dejándome acorralada con su cuerpo, pataleé hasta conseguir quitármelo de encima, pero volvió al acecho de nuevo, observé mi alrededor para intentar encontrar algo que sirviera para golpearle en la cabeza de nuevo y divisé un palo junto a una estantería un poco lejana, pero era o arriesgarme a coger el palo o morir, así es que me acerqué a aquella lejana estantería con sigilo, mientras Eric intentaba acercarse a mi, pero era tal su lentitud que me sobró tiempo para coger el palo, le golpeé hasta que se cayera al suelo y después le dí una tras otra vez hasta aplastarle el cráneo. Creo que fue después cuando la culpa llegó a mi, había matado a mi novio y ya no podía volver atrás, le había matado, pero era eso o morirme yo.
-Ariel, ¿ Estás bien ?- preguntó Minnie que acababa de llegar.
-Em...si....eso cre...creo- tartamudeé mientras las lágrimas se deslizaban por mis pómulos.
-Dime que no te mordió.
-No lo hizo, le golpeé antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo.- dije con la voz temblorosa.
-Menos mal, ahora tenemos que hablar.- dijo sentándose en el suelo.- La cosa es que todos los invitados son ahora zombies, no hemos encontrado a ningún superviviente, estamos solos Tú, Mikey y yo. Tenemos dos opciones, matar a cada uno de estos zombies para salir de la casa y que el virus no es extienda por el exterior o simplemente huir de aquí, pero si solo huimos corremos el riesgo de que el virus se extienda y esto se convierta en una Apocalipsis que cubriría todo el mundo, tú decides.
¿Por qué tenía que decidir yo? Bueno, no tenía mucho tiempo para pensar, por lo tanto elegí la primera opción porque era la más segura para todos.
- Bien, ahora ¡A matar zombies!- Dijo mientras sacaba de un cajón un montón de cuchillos, mini hachas y palos.
-¿De dónde has sacado eso?
-Bueno, por eso he bajado, hay que munición.
Alguien tocó a la puerta y Minnie se puso en pie y la abrió, tras ella se encontraba Mikey que entró precipitadamente y cerró la puerta tras el, luego cogió a Minnie y le dió un beso, en esos instantes giré la cabeza hasta encontrarme con el cuerpo muerto de Eric y recordé muchos momentos juntos y me fue inevitable soltar alguna que otra lágrima.
-Hola Ariel.- Me saludó Mikey- Ya veo que tú también estas viva, me alegro mucho.
A mi no me caía muy bien que digamos, pero tenía que hacerme la simpática, porque al fin y al cabo era el novio de mi mejor amiga.
- Si, yo también me alegro de que estés vivo- dije disimulando mi tono antipático.
-Bueno, chicas, creo que deveríamos de empezar con el plan de huída, ¿no?
Le miré con cara de pocos amigos, pero menos mal que no se dió cuenta de nada.
-Si, deveríamos hacer un plano de la casa y organizarnos- Dijo Minnie.
Yo me levanté y cogí un plano que había extendido en la mesa que se situaba enfrente de nosotros.
Elegimos que Minnie y yo ibamos a ir por el segundo piso que era donde más zombie habían mientras que Mikey iría por el primer piso a matar a los de abajo, luego nos reuniríamos en el primer piso y subiríamos juntos a la guardilla y allí mataríamos a los que quedaran.
- ¿Listas?- nos preguntó Mikey.
- Si- dijimos las dos a la vez.
Y nos separámos y la verdad es que ahora me sentía más cómoda. Minnie llevaba el cuchillo jamonero en la mano, esperando a que algún zombie se interpusiera en su camino. derrepente apareció uno por detrás nuestra y como yo iba la últuma le tuve que insertar el hacha en su sien y luego le corté la cabeza.
-No esperaba que mataras tan bien- me dijo Minnie.
- Gracias...supongo.- contesté yo.
Nos interrumpió otro zombie por delante al cual le pertenecia matar a Minnie que le clavó el cuchillo en el corazón, no le tembló el pulso, perecía acostumbrada.
-Tampoco a ti se te da mal.- le dije.
Sonrió y continuamos matando a más y más zombies hasta acabar con todos, pero no fue así, uno saltó encima nuestra y nos observó, después se giró hacia Minnie y la acorraló, luego le mordió y la devoró por completo, la dejó muerta, yo corrí y le corté la cabeza.
-¡Minnie! ¡Despierta!- le intenté reanimar pero no reaccionaba, empecé a pensar que si estaba muerta, pero abrió un ojo, luego otro y se incorporó pero me dí cuenta de que su rostro estaba desfigurado y que ahora era un zombie más, por lo tanto le tendría que matar. cogí el hache y me puse en pie, pero ella también cogió el cuchillo y me intentó apuñalar, por lo tanto aún conservaba su agilidad para matar, pero mis movimientos eran más rápidos que los suyos y en un mivimiento le corté uno de sus brazos y luego le clavé el hacha en la frente, conseguí matarla.
- Lo siento- dije a su cuerpo ya sin vida y le dí un beso en la mejilla.
Ahora ya si que no habían más zombies en la segunda planta, entonces decidí bajar a la primera en busca de más. No me encontraba muy bien y no tenía muchos ánimo de matar más, pues el echo de haber matado a mi mejor amiga me hacía sentirme terriblemente mal, tanto que tenía ganas de potar, pero devía continuar, mirar hacia alante y esto lo haría por ella, si salía viva de allí se lo devería todo a Minnie.
-Ariel, te estaba esperando, ¿Dónde está Minnie?- preguntó mirando a los alrededores.
-No pudo soportarlo, le mataron- dije entre sollozos.
-¿Me estás diciendo que la dejaste morir?- dijo subiendo el tono de voz.
-No, yo hice todo lo posible por mantenerla con vida, pero llegué tarde, lo siento.
Me abrazó y estubimos llorando un poco los dos.
-Pero ahora devemos continuar, por ella.-dije a Mikey con voz imponente y me puse en pie.
-Por ella. repitió el
Nos ncaminamos por toda la casa en busca de amenazas, pero casi no encontramos, justo cuando creíbamos que no ibamos a encontrar a ninguno nos aparecieron unos veinte delante nuestra, guardando la puerta. Corrimos en dirreción hacia ellos y todo empezó a parecer un baño de sangre, yo mataba sin piedad, nunca me habría imaginado a mi matando a mis amigos, pero lo etaba haciendo. Luego tan solo quedaban 3 y nos los tubimos que repartir, yo me encargué de 1 y Mikey de los otros 2, cuando finalizamos decidimos derigirnos a la gusrdilla, el último lugar por el que teníamos que pasar antes de irnos.
-¿Estás bien ? - me preguntó con cara de preocupación.
-Si si... estoy de maravilla..- mentí y creo que se dió cuenta, solo que pasó de mi.
Subimos por las escaleras que llevaban a la guardilla y cuando ya nos encontrábamos arriba no veíamos nada, salvo sombras que se acercaban a nosotros, serían unas 5 sombras. Oíamos balbuceos que nos rodeaban y a mi me empezaban a marear, creo que estaba sufriendo demasiádas emociones para un solo día. Se acercaban más y más, hasta estar a casi un metro de distancia, entonces yo empecé a matar descontroladamente, caían cabezas, por lo menos de 3 o 4 , me giré y vi que el último zombie estaba atacando a Mikey, que intentaba defenderse, no podía dejarle allí, no podía cometer el mismo error dos veces, así es que le corté el brazo al zombie, se giró y me miró a mi, ahora era yo el objetivo de ese asqueroso zombie, intenté cortarle la cabeza, pero este zombie era más ágil que los otros por lo tanto tenía que buscar algún defecto, le pegué en el costado donde no tenía brazo y cuando se miró la herida aproveche para cortarle el otro brazo y a continiación la cabeza. Por fín esto había acabado, era libre.
-Ya hemos acabado y, ¡Estámos vivos!- le dije mientras le abrazaba.
-Gracias por salvarme la vida, enserio.
Volvimos a nuestras casas y viviamos como antes, sin temor a nada, aunque confieso que los primeros días tuve alguna que otra pesadilla, pero con el tiempo todo se pasó.
Un día estaba viendo las noticias cuando enfocaron la casa de Eric y a unos policias que se hallaban en el interior, escuché con atención: Hemos encontrado a unas 28 personas muertas, todas asesinadas, pero lo más curioso es que esas personas no se podían considerar personas, investigando encontrámos a un gato que vivía en la vivienda, le sometimos a pruebas y descubrimos que fue él el que causó este desastre, ya que mordió a su dueño y despues este murió y resucitó convirtiendose en una especie de zombie, luego el gato bajo al piso principal y fue mordiendo a cada uno de los invitados. Creémos que alguien mató a estas criaturas.
Me quedé mirando la pantalla y no podía casi ni parpadear. Decidí seguir mi vida como si nada aunque ahora todo sería más duro.
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