martes, 19 de mayo de 2015

Melodías

Y entre nota y nota quedó formada una pequeña melodía. La cual rompería esquemas y construiría otros tantos.

Y ella era tan vulnerable ante aquella canción que solía saberse de memoria pero que por desgracia olvidó. Fue como si aquella partitura tantas veces tarareada hubiera dejado de sonar en sus oídos, olvidada entre miles de llantos gritados en noches de impaciencia, noches en las que la espuma corría por sus venas.

Y a pesar de toda su insistencia por poder resolver el orden de todas aquellas notas, comenzó a resolver frases sueltas, pero siempre había algo que lograba detener su trabajo, colapsandola.  Tras varios intentos, un día llegó a lanzar aquel CD que contenía la melodía, era el único disco que ella había tenido permanentemente en su estantería, la cual muchos más abandonaban y poblaban cada día. Muchas partituras eran reclamadas por otros destinatarios, que buscaban formar una hermosa pequeña eternidad que seguramente no perduraría para siempre.

Todos nos enfrentamos a lo mismo. Ganar y perder algo a cambio. A veces ganas algo que vale mucho y pierdes algo por su mismo precio, al igual que también tú puedes ser el olvidado o la nueva esperanza de una estantería que está incompleta

domingo, 22 de marzo de 2015

End.

Esa caída, que tanto se aproximaba a mí. El inevitable olvido se hallaba a la vuelta de la esquina.
La armadura estaba tirada en el suelo, rota. Había perdido la batalla.
Aún en mi mente flotaba el deseo de volver, de que todo hubiera sido una terrible pesadilla de la cual podría despertar. No desperté.
Ahora, de cara al vacío puedo ver todas las mentiras, la gente que me ha dejado atrás, gente a la que he dejado de importarle, gente que era y, de alguna forma, sigue siendo mi mundo.

Dicen que el dolor se pierde, pero no estoy del todo de acuerdo. Quisiera borrar los últimos 5 años de mi vida, olvidar todos aquellos momentos, pero simplemente hay una solución, la cual significa el olvido al que ahora no temo.
Me marcho rumbo a el gran espacio negro llamado universo. Seré olvidada y con suerte olvidaré.

sábado, 7 de febrero de 2015

Realidad

 Quise volver a mostrar la sonrisa que solía adornar a menudo mi rostro. Sabía que lo hacía falta tiempo. Tiempo para empezar a aceptarme tal y como era, para desmostrarle al mundo que podía ser yo, sin que nadie influyera en la toma de mis propias decisiones.
 Me tumbé en el jardín, La hierba me rozaba los brazos y la brisa provocaba una sensación de comodidad en un día de verano. No hacía falta concentrarse para empezar a recordar.

 Era cierto que a estas alturas había tocado fondo, que había sido imposible detener mi caída, pero cuando descubrí la oscuridad, la temible e interminable oscuridad, me ahogué en un mar de lágrimas.

 Yo, queriendo ser lo que todos quisieran estaba completamente equivocada. No tenía que hacer lo que los demás desearan, jamás dabería haberlo hecho. Ahora que era consciente de todo lo que había echo mal, tuve que levantar la vista y ver cuántos escalones faltaban para llegar nuevamente a la cima. Admito que el camino era terriblemente oscuro, que imponía, pero sabía que si me concentraba podría llegar.

 Subía un escalón tras otro. Derrepente uno de ellos comenzó a hundirse bajo mis propios pies y tuve que correr. Caí un par de veces y tuve que volver a empezar. El agotamiento me inundaba, pero había algo, una chispa encendida que me animaba a ascender. Volví a empezar. Solo me faltaban un par de escalones y fue entonces cuando el último empujón me ayudó a salir a la claridad.

 Entonces todo había cambiado, veía las cosas de otra manera, amaba el mundo fuera como fuere.

miércoles, 14 de enero de 2015

Echarte de menos.

 ¿Qué sucede? La brisa de primavera remueve todo. Da alergia. Tal vez te echo de menos, o quizás no.
 Miro más allá de lo que mi vista puede alcanzar, el lugar llamado mis recuerdos y nada más adentrarme veo tu reconocible figura, sonriendo. Estamos a un par de metros de distancia y ya puedo notar el peso de mi pecho, el nudo en la garganta y los nervios a flor de piel.

 Llego finalmente a la  conclusión de que  te echo de menos y al darme cuenta me colma el dolor, aquel sentimiento de pérdida por vez primera. Has sido la bola de demolición que tumbó el edificio que algún día fui.

 Te veo. Duele. Ahoga. Pero cómo quitarme este dolor sin ti. Te necesito y sin embargo ya no formas parte de mi puzzle incompleto.

 No di todo lo que pude haber dado, tú tampoco hiciste ningún esfuerzo.


 El tacto de la hierba me recuerda tanto al tuyo. La suavidad y el leve hormigueo que sube desde la la yema de los dedos hasta haber recorrido todo el cuerpo, es todo tan confuso. Todo me recuerda a ti.

 Es duro esto de echarte de menos.